El origen de la expresión más universal es muy confuso. En Grecia usaban la locución Όλα Καλά “ola kala”, que significa “todo está bien” y en la lengua choctaw que utilizan los nativos de Norteamérica, para decir “sí” utilizaban la palabra okeh.
Pero el origen más extendido se remonta a la Guerra de Secesión estadounidense. Cuando no había bajas en los campos de batalla, se anotaba en una pizarra “O Killed“ (ningún muerto). Abreviando, OK.


