Uno de los aerófonos más singulares es el serpentón, cuyo cuerpo nos recuerda al de una serpiente, de ahí su nombre.

Se trata de un antiguo instrumento de la familia de las cornetas muy complicado de construir. Al principio se fabricaba a partir de dos piezas de madera de nogal que se ensamblanan y se recubrían de cuero negro para darle mayor solidez.

Su invención se atribuye a un clérigo francés llamado Edmé Guillaume, en 1590. Durante más de doscientos años se utilizó en las iglesias y en la música militar; las bandas musicales del ejercito napoleónico incluian dos serpentones. El compositor clasicista de origen austríaco Joseph Haydn compuso algunas obras en las que intervenía este insólito instrumento.

Aunque en el siglo XVIII cayó en desuso, en el siglo XIX se añadieron tres llaves y se hicieron instrumentos verticales, más fáciles de utilizar, los cuales fueron utilizados por compositores como Felix Mendelssohn, Gioacchino Rossini y por Giussepe Verdi en su ópera “Las vísperas sicilianas“.