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La ciudad que muere

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Panorámica de Civita di Bagnoregio

Situada a 100 Km. al noroeste de Roma, en la provincia de Viterbo y cerca del lago de Bolsena, la Civita di Bagnoregio fue hace unos 2.500 años escogida por los etruscos como asentamiento, tanto por su accesibilidad como por su situación estratégica y de fácil defensa. Ubicada sobre una plataforma de arcilla y tufo, los agentes metereológicos y la sempiterna actividad sísmica italiana se han conjurado para erosionar su frágil base y darle el peculiar aspecto actual, lo que llevó a los habitantes de la vecina localidad de Bagnoregio a llamarla “il Paese che muore” (la ciudad que muere) y por lo que en el 2006 fue incluida entre los 100 sitios más amenazados del mundo por el World Monuments Fun.

De sus primeros habitantes de aristocrática nariz y figura hierática ha quedado una necrópolis situada bajo el mirador de San Francisco viejo (belvedere di San Francesco Vecchio) o Gruta de San Buonaventura. En este lugar, una leyenda cuenta que San Francisco curó con un milagro al joven Giovanni Fidanza (San Buonaventura), quien con el tiempo llegaría a ser cardenal y un importante místico. Así, con el proceso de sincretismo de religiones tan habitual en el catolicismo, la necrópolis tirrena se convirtió en una capilla.

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A tenor de los pocos documentos históricos existentes, parece comprobado que Civita di Bagnoregio y Bagnoregio constituyeron  dos barrios de una misma población llamada, hacia el siglo XI, Balneum Regis. Según la tradición, este burgo debe su nombre al rey logombardo Desiderio (756-774 d.C.) quien se curó de una grave enfermedad gracias a las aguas termales existentes en la zona. Posteriormente, con la reincorporación de la provincia Lacial por parte de Carlomagno al papado como gesto de buena voluntad, Civita di Bagnoregio entraría en la órbita de la Iglesia hasta la unificación de Italia. Los habitantes de la Civita di Bagnoregio eran valientes y decididos a la hora de enfrentarse a poderosos enemigos, tal y como atestiguan las lapidas y escudos que recuerdan las sangrientas rebeliones que sostuvieron contras los abusos de dos familias nobiliarias: los Monaldeschi y los Baglioni. También hay que señalar los infructuosos intentos de otras ciudades más grandes y poderosas por someter a la Civita di Bagnoregio.

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El declive de la urbe no fue culpa de la azarosa vida política y diplomatica de los Estados Italianos, sino por la geología. Así en 1695, un terrible terremoto marcó el principio del fin. Los destrozos en las viviendas y calles fueron de tal envergadura que los habitantes de Civita di Bagnoregio iniciaron un lento éxodo que dejaría a la población prácticamente despoblada. En la actualidad, Civita di Bagnoregio ha sido conquistado por un turismo culto y sensible, procedente en su mayoria de Inglaterra y Alemania. Como curiosidad, decir que aquí se rodó en 1970 la película Protesta general, protagonizada por dos mitos del séptimo arte italiano: Alberto Sordi y Vittorio Gassman.

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La fiesta más destacada es la llamada Palio della Tonna, una carrera de burros típica de muchas poblaciones italianas, la cual se realiza el primer domingo del mes de junio y el segundo de septiembre y que toma nombre de la forma circular del trayecto.

Para + información:

  1. febrero 23, 2009 a las 10:17 pm

    Curioso. No conocía la existencia de este lugar y pinta increíble. Lo que me hace pensar, en la cantidad de lugares expectaculares que nos perderemos por falta de conocimiento…

  2. Alberto Gamarra Gonzalo
    febrero 24, 2009 a las 10:04 am

    Hola Milhaud:

    Gracias por tus comentarios. Siempre están aquí para animar a uno. Respecto a lo que dices solamente pensar en visitar Civita di Bagnoregio se me hace la boca agua. Me gusta esta serie de A Visitar. Creo que voy a hacer más posts.

    Saludos

  3. Laura
    marzo 5, 2009 a las 9:09 pm

    Hola!
    Yo estuve en este pueblo en Octubre de 2007 y me encantó poder pasear por sus calles, rincones e interiores de las casas, porque sus dueños te invitan a entrar para ver sus casas museo.
    Ya solamente cruzar el puente que te lleva a su interior merece la pena visitarlo.
    Tengo un buen recuerdo y volvería de nuevo.
    Un saludo.

  4. Adriana Parra
    noviembre 15, 2015 a las 6:50 am

    Extraordinario! Quedé sin palabras cuando llegue a Civita. Volveria cada año de mi vida.

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