Archivo

Archive for the ‘Historia Moderna’ Category

Los trapicheos urbanísticos del Duque de Lerma

septiembre 5, 2009 4 comentarios
Grabado de Valladolid realizado en 1574 por Braun y Hogenberg. / Wikipedia

Grabado de Valladolid realizado en 1574 por Braun y Hogenberg. / Wikipedia

En España está muy arraigada entre la población la idea de que ocupar un cargo político implica sacar provecho monetariamente de la situación. Cuando por casualidad un político sale honrado y se dedica de lleno a sus votantes, muchos se mofan de él pensando ¡que tonto es!. Y así que no es de extrañar que se sucedan en los telediarios especulaciones urbanísticas como el Caso Malaya o más recientemente los 12 millones sin justificar en la construcción del velódromo Palma Arena en Palma de Mallorca.

"más picaro que el Lazarillo de Tormes" El duque de Lerma por Pedro Pablo Rubens, 1603 (Museo del Prado).

El duque de Lerma por Pedro Pablo Rubens, 1603 (Museo del Prado). /Wikipedia

Pero la especulación urbanística no es un invento de nuestros días sino que se pueden encontrar ejemplos de ella a lo largo de nuestra historia. Uno de los más flagrantes fue el que protagonizó el valido de Felipe III,  un especie de primer ministro de la época, Francisco de Sandoval y Rojas I duque de Lerma en pleno Siglo de Oro de la cultura española, centuria también de pícaros como el Lazarillo de Tormes y de Guzmán de Alfarache.

Gracias a su ascendiente sobre el rey Felipe III, un hombre indolente y poco inclinado a la asuntos de la nación, el valido logró ser el hombre más poderoso y uno de los ricos de España gracias al trafico de influencias, la corrupción y la venta de cargos públicos. Uno de sus negocios más espectaculares y lucrativos tuvo que ver con la decisión de trasladar la corte de Felipe III de Madrid a Valladolid entre 1601 y 1606.  Según las explicaciones que dio el Duque de Lerma a sus allegados esta extraña mudanza era un intento de alejar al monarca de los sectores críticos madrileños y de la influencia que la abuela del rey ejercía sobre éste. Sin embargo éste no albergaba en su corazón intenciones tan probas por su señor sino que pretendía hacer caja a expensas de él.

 

Palacio Real de Valladolid

Palacio Real de Valladolid. Antiguo palacio de Francisco de los Cobos, el duque de Lerma se lo vendió al rey. / Wikipedia

Seis meses antes de que se hiciera oficial el traslado de la corte, el astuto estadista había comprado diversos terrenos en la zona que luego se conocería como Huerta del Rey además de otras propiedades en Valladolid.  A la llegada de Felipe III y su corte entre la que se contaban intelectuales de la talla de Quevedo y Góngora a la ciudad, el valido hizo dinero a espuertas  vendiendo esas propiedades a los miembros de la corte cuyo valor había aumentado considerablemente respecto al de meses atrás.  Ni siquiera  el monarca permaneció ajeno al negocio ya que el valido le vendió la zona de Huerta del Rey por 30 millones de maravedíes además del antiguo palacio de Francisco de los Cobos que fue reconvertido en residencia real. Lo que se dice un negocio redondo.

Fuentes:

Wikipedia: Duque de Lerma / Felipe III

Valladolid y sus pueblos: La corte en Valladolid

Anuncios

Canibalismo en América

agosto 21, 2009 4 comentarios

Procedentes de la tradición europea, los caníbales aparecen en el continente americano ya desde una fecha tan temprana como el primer viaje de Cristóbal Colón, cuando éste afirma que los indios guerreros de las Antillas eran caníbales (súbditos del Gran Can), y con toda seguridad caribes, descendientes directos del pueblo de los calíbes situados en la región del Termodonte, quienes practicaban la antropofagia.

Grabado original de la obra de Hans Staden "Verdadera Historia y Descripción de un País de Salvajes Desnudos"

Grabado original de la obra de Hans Staden "Verdadera Historia y Descripción de un País de Salvajes Desnudos"

Se ha demostrado que los pacíficos caribeños no practicaron el canibalismo, situación contraria a la vivida entre los iroqueses de Norteamérica, Leer más…

La literatura en la formación de las leyendas del Nuevo Mundo

Desde el nacimiento de la humanidad, el ser humano ha sido un eterno buscador de quimeras y verdades. En su recorrido hacia el descubrimiento de lo imposible lo llevaba al encuentro de nuevas incógnitas, y al no tener una explicación plausible para explicar la nueva realidad a la que se enfrentaba, surgieron los mitos. Tras el descubrimiento por parte de Cristóbal Colón del Nuevo Mundo un 12 de octubre de 1492, el continente americano se abría como una flor carnívora a todo tipo de especulaciones con las que los conquistadores y exploradores del Viejo Mundo intentaron encontrar una explicación a la realidad tan sorprendente y tan alejada de los cánones occidentales. Y de este modo surgieron las leyendas novomundinas: El Dorado, el Paititi o los moxos, las amazonas, la Ciudad de los Césares, las siete ciudades de Cíbola y así un largo etcétera. Para todo ello, los conquistadores echaron mano del bagaje cultural que las había acompañado desde su país de origen: los mitos bíblicos y grecorromanos, los confusos concimientos sobre el Lejano Oriente y entre esta miríada de influencias los obras literarias, y más concretamente las novelas de caballerías y de naufragios.

Ilustración del libro El Nuevo y desconocido mundo: o Descripción de América y del Sur  (Amsterdam, 1671)

Expresiva ilustración del libro El Nuevo y desconocido mundo: o Descripción de América y del Sur (Amsterdam, 1671)

Leer más…

La conquista castellana de la Isla de Pascua

450px-moai_rano_raraku

Moai Rano raraku

A 3.700 Km de las costas de Chile, e integradas en su jurisdición, se encuentra la Isla de Pascua, cuya población no sobrepasa los 3800 habitantes y concentrada principalmente en Hanga Roa, única ciudad y capital de la isla. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, quedo finalista en el concurso internacional para la elección de las 7 Nuevas maravillas del mundo.

volcánico, destacando un coloso inacabado de 21 metros. Los moais son grandes estatuas de piedra monolítica realizadas por la enigmática cultura de los Rapa nui, etnia de origen polinesio llegada en torno al siglo IV de nuestra era. Hasta unas décadas la única relación de la isla con el exterior era un barco de la marina de guerra chilena, que acudía anualmente para avituallarla. Hoy en día una línea regular de aviación la une con su metrópoli. Esto ha supuesto que junto a la pesca, el turismo se halla convertido en la actividad económica principal.

Un domingo 6 de Abril de 1722, el día de Pascua, de ahí su nombre actual; la flota del marino neerlandés Jacobo Roggeveen las avistó, descubriendolas de forma oficial. Más tarde, la isla recibiría otros nombres como Tierra de Davis o Vahiu, señalado este último en 1774 por el navegante y descubridor inglés James Cook como su nombre indígena. Pero la historia parece olvidado la llegada de dos navíos de la corona española (San Lorenzo y Santa Rosalía), dirigidos por Felipe Gonzalez Haedo (o Ahedo), un navegante y cartógrafo oriundo de la localidad cantabra de Santoña en 1770, quien en honor al monarca reinante en el trono de España, el ilustrado borbónico Carlos III, se la bautizó como isla de San Carlos. Leer más…

El apóstol Santo Tomás en América

diciembre 30, 2008 2 comentarios

Venerado como santo tanto por la Iglesia Católica como por la Ortodoxa, Judas Tomás Dídimo ha pasado a la posteridad por ser uno de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, de quien la tradición ha hecho que fueran primos de segundo grado. En su origen era un pescador del mar de Galilea de carácter depresivo y pesimista, destacando por su incredulidad, la cual le llevo a dudar de la Resurrección de su maestro. La Iglesia le ha atribuido la evangelización las regiones orientales allende el Imperio Romano, en especial de Siria, Persia e India, donde tras una vida de predicación murió en Mylapore, localidad de la actual ciudad de Madrás.

La duda de Santo Tomás, relieve del claustro de Santo Domingo de Silos.

La duda de Santo Tomás, relieve del claustro de Santo Domingo de Silos.

Desde el siglo XVI, comenzaron a circular versiones sobre una hipotética evangelización del apóstol Santo Tomás entre los nativos del Nuevo Mundo mucho antes del descubrimiento de América por Colón. La base de esta leyenda, introducida posiblemente en el continente sudamericano por los jesuitas, se encuentra en el recuerdo de los “indios predicadores”, santones hechiceros nativos y la certeza de que el apóstol habría predicado por Persia, Etiopía y las Indias Orientales.

Sello postal portugués, conmemorativo del 4ºcentenario del nacimiento de Nóbrega (1954)

Sello postal portugués, conmemorativo del 4ºcentenario del nacimiento de Nóbrega.

La mención más antigua de la leyenda conocida aparece en una obra alemana “Zeitung aus presillig (Brasilig) landt” y se reduce a unas lineas: <<…Notamse nesta gente reminiscencias de S.Thomé.>>. El verdadero impulsor de la leyenda fue Manuel de Nóbréga, (1517-1570) un misionero jesuita, fundador de las misiones de Brasil y primer obispo de la diócesis brasileña, quien en una carta dirigida en 1549 desde Salvador de Bahía al canonista de origen navarro Martín de Azpilcueta (1493-1586), en la que relataba que en muchas regiones brasileñas se daba por cierta la predicación de Santo Tomás por esas tierras. Años más tarde, el propio Nóbrega hallaría unas supuestas huellas de Santo Tomás, parecidas a las que el apóstol había dejado en Ceylán.

Otro participante en la leyenda fue el también hijo de San Ignacio Antonio Ruiz Montoya (1538-1652), uno de los principales misioneros jesuitas en el Paraguay, quien para subsanar el problema que planteaba la improbabilidad del viaje transoceánico del apóstol, defendió que Santo Tomás había llegado a la Bahía de Todos los Santos en: <<…embarcaciones romanas que por la costa de África tenían comunicación con la América o por milagro, que se puede tener por más cierto>>.

El último resplandor de la leyenda la protagonizaron tres mexicanos: el matemático e historiador Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700), quien defendió que el apóstol Santo Tomás no había predicado en la India sino en las Indias, poniendo como argumentos que el recuerdo de su figura había pervivido a través del dios mesoaméricano Quetzalcóatl; José Ignacio Borunda (1740-1800), abogado nacido en Querétaro, publicó un alucinante escrito “Clave historial” a raíz del descubrimiento de ciertos objetos prehispanicos en la Plaza de la Constitución de Ciudad de México en 1790 en el curso de unas obras de remodelación, donde propugnaba de nuevo la síntesis Santo Tomás-Quetzalcóatl además de sostener una delirante teoría según la cual un famoso cuadro de la Virgen de Guadalupe estaba pintado sobre la capa del apóstol; y finalmente, el padre dominico Servando Teresa de Mier (1763-1827), quien acepto las teorías de Ignacio Borunda exponiéndolas en un famoso sermón que pronunció en Ciudad de México el 12 de diciembre de 1794 ante numerosas autoridades novohispanas, entre las que se contaban el Virrey y el Arzobispo de México, y que le valió un destierro por diez años a la localidad cántabra de Las Caldas ya que había cuestionado la legalidad de la conquista castellana del continente americano. Ya se palpaba en el ambiente las ideas revolucionarias que desembocarían en las guerras de independencia hispanoamericanas.

Fuentes:

Vía: Blog Historia de América

Más datos sobre la muralla de Burgos

Panorámica del tramo de muralla excavada

La excavación arqueológica que se está llevando a cabo en la calle las murallas de Burgos, junto a la antigua muralla de Burgos, ha dado como resultado, por el momento, el hallazgo de varios restos, tanto materiales como humanos, procedentes de la Guerra de la Independencia Española (1808).

Se han encontrado esqueletos de soldados que se cree que pudieron ser sorprendidos por el fuego francés a pie de muralla, restos de balas (algunas de ellas sin explosionar) y abundante material de artillería.

Las catas arqueológicas y la retirada de las tierras que se apoyaban en la estructura defensiva han permitido sacar a la luz en la zona media de la calle un lienzo de 95 metros lineales de muralla quebrados en cuatro tramos diferentes, siendo los dos extremos interrumpidos por la desaparición de la cerca de raíz de las voladuras llevadas a cabo en el asedio al sitio de Burgos durante la Guerra de la Independencia. Leer más…

El terremoto de Lisboa de 1755

julio 14, 2008 1 comentario
1755 Lisbon earthquake.jpg

Grabado de 1755 mostrando las ruinas de la ciudad en llamas y un maremoto arrollando los barcos del puerto.

Lisboa, mañana del sábado 1 de Noviembre de 1775, día de Todos los Santos. La populosa ciudad despierta. Los fieles se dirigen a honrar a los muertos en iglesias como la de Santa María de Belém, São Nicolau o São Vicente de Fora, La Casa de Cuentas o plaza del Comercio; conocida como Terreiro do Paço por el palacio real que ahí se levantaba reanudaban sus actividades cotidianas. Pero a las nueve y media de la mañana el terror se desato, al empezar el suelo a temblar. El testimonio de John Fowkes, un comerciante inglés, afincado en la capital portuguesa revela la magnitud de la tragedia. Ese día, Fowkes se encontraba departiendo tranquilamente con dos amigos portugueses frente a la Casa de Cuentas cuando el suelo empezó a resquebrajarse y grandes bloques de piedra se desprendían de los edificios colindantes. Cuando el temblor remitió, Fowkes se dirigió a la Iglesia de São Nicolau “pero el horror que allí había nos confundió. Muchos ya habían fallecido y los que estaban malheridos (¡horrible espectáculo!) pedían misericordia a gritos mientras algún sacerdote los confesaba y absolvía” Ante ese horror decidió rodear la iglesia y dirigirse hacia la cercana plaza de Rossio, gateando por encima de las ruinas que llenaban toda la Rua dos Arcos. Allí encontró a su mujer y a sus hijos junto a dos criados. A continuación la familia buscó refugio en las colinas próximas, adonde se habían dirigido muchos de los supervivientes. Mientras en la ciudad, los braseros y las velas de las casas provocaron un gran incendio, que duro cinco días y devoró a las pocas casas que quedaban en pie.

José I de Portugal

Por otra parte, los supervivientes que habían buscado refugio en la playa corrieron la peor suerte. Después de las diez de la mañana, el mar se retiró, dejando los barcos varados en el pueblo, junto a mercancías y hasta los peces, ante la mirada sorprendida de las gentes que se agolpaban en la orilla. En torno a las once una ola de casi veinte metros de altura entro “barriendo y asolando cuanto delante hallaba, hasta la Real Casa de la Misericordia“, entrando en la ciudad unos ocho kilómetros; retirándose después y repitiéndose varias veces con menos fuerza hasta mediada la tarde. El palacio real, a orillas del Tajo, fue derribado en uno de estos embates, aunque el rey José I y la familia real se salvaron al haber acudido a misa esa madrugada a la iglesia de Santa María de Belém, situada en la zona menos afectada por el terremoto.

De una población lisboeta de 300.000 habitantes, unas 90.000 personas murieron, la mayor parte habitantes de la Cidade Baixa. Muchos de ellos murieron en los primeros momentos de la catástrofe, y la mala suerte hizo que fuera el día de Todos los Santos, por lo que muchas personas que habían acudido a las Iglesias, murieron al caerse las techumbres de estas. En el Hospital Real de Todos los Santos(el hospital público más grande de la época) murieron abrasados centenares de pacientes. En el Terreiro do Paço, el palacio real se desplomó por el embate conjunto del terremoto y del maremoto, desapareciendo numerosas obras de arte- incluyendo pinturas de Tiziano, Rubens y Correggio– y la Biblioteca Real, la cual guardaba alrededor de 100.000 ejemplares. La Real Casa de la Ópera (o Teatro de Ópera do Tejo) recién construida hace seis meses; el Archivo Real, el cual contenía detallados expedientes históricos que describían las exploraciones de Vasco da Gama y otros exploradores tempranos portugueses; la tumba del héroe nacional Nuno Álvares Pereira; e importantes iglesias de Lisboa, como la catedral de Santa María, las basílicas de São Paulo, Santa Catarina, São Vicente de Fora, y la iglesia de la Misericordia.

En Marruecos murieron cerca de 10.000 personas, en Sevilla también hubo víctimas y multitud de edificios quedaron dañados, incluida la Giralda y la Torre del Oro. En Ayamonte murieron más de 1.000 personas, en Cádiz las olas rompieron las murallas, Conil de la Frontera fue destruida lo mismo que Sanlúcar de Barrameda. Una de las torres de la catedral de Valladolid se derrumbó, en Jaén las torres de la catedral se agrietaron, viéndose afectada también Úbeda. Los Tsunamis golpearon las costas de Martinica y Barbados en América, los efectos llegaron hasta Turquía en el Mediterráneo y a Inglaterra y Dinamarca en el Atlántico.

Convento do Carmo ruins in Lisbon.jpg
Convento do Carmo. Su iglesia edificada en estilo gótico en el S. XIV, perdió en 1755 su techumbre y nunca fue reconstruida. Sus ruinas fueron preservadas para recordar a los lisboetas la destrucción causada por el terremoto.

El impacto del terremoto fue tal que José I jamás volvió a vivir en su palacio reconstruido, habitando hasta su muerte con toda su corte en un lujoso campamento de tiendas y pabellones situada en la colina de Ajuda, próxima a Lisboa.

Tras la reconstrucción, el marqués de Pombal, el primer ministro o válido del rey, tomo la iniciativa. Siguiendo su máxima de “se entierra a los muertos y se alimenta a los vivos”, mando a la población a extinguir los últimos fuegos, sacar de los escombros a los muertos y enterrarles de forma apresurada, para evitar de esta forma infecciones. Dada la enorme cantidad de muertos, se utilizaron algunos conventos como fosa común para enterrarlos. Hace algunos años, se hallaron, en la actual Academia de Ciencias (Antiguo convento de Jesús), los restos de 3000 victimas de la tragedia. Para prevenir los desórdenes en la ciudad en ruinas, y, sobre todo, para impedir el saqueo, se levantaron patíbulos en puntos elevados alrededor de la ciudad y al menos 34 saqueadores fueron ejecutados. El ejército fue movilizado para que rodeara la ciudad e impidiese que los hombres sanos huyeran, de modo que pudieran ser obligados a despejar las ruinas.

Louis-Michel van Loo 003.jpg
“El Marqués de Pombal mostrando la reconstrucción de Lisboa” por Louis-Michel van Loo, 1766.

A continuación, un grupo de arquitectos se encargo de planificar la reconstrucción de la zona más afectada, la Cidade Baixa, a la que convirtieron en la llamada Baixa Pombalina, además de reconstruir secciones de otras ciudades portuguesas, como Vila Real de Santo António en el Algarve. Los edificios pombalinos fueron los primeros del mundo en ser diseñados para resistir terremotos; para comprobar la resistencia de su estructura se hicieron maquetas de madera de estos edificios, alrededor de los cuales se hizo marchar al trote a las tropas, igualando su efecto al de los terremotos. Gracias principalmente al oro de las colonias de Brasil, la ciudad pudo ser reconstruida al cabo de un año, convirtiéndose en el prototipo de ciudad nueva europea, con sus manzanas grandes y rectilíneas, y amplias avenidas.

Pero el terremoto sacudió mucho más que ciudades y edificios, influyó decisivamente en los pensadores de la Ilustración europea. Un ejemplo es Voltaire en Cándido o en su ‘Poème sur le desastre de Lisbonne’ (poema sobre el desastre de Lisboa) haciendo referencia al terremoto que ha sido representado como análogo al Holocausto. Kant publicó tres textos separados sobre el terremoto de Lisboa que en alguna medida se consideran como el principio de la geografía científica en Alemania y el comienzo de la sismología.

Fuentes:

ALBEROLA ROMÁ, Armando; “El terremoto de Lisboa en el contexto del catastrofismo natural en la primera mitad del siglo XVIII“, Cuadernos Dieciochistas, Ediciones Universidad de Salamanca, 2005. Descargar PDF

PALAU, Josep, “El terremoto que destruyó Lisboa“, Historia National Geographic, Nº 48, 02/2008.